La familia en la iglesia




►Descanso prometido

Vengan á mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar. Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontrarán descanso. Porque el yugo que les pongo y la carga que les doy a llevar son ligeros." San Mateo 11.28-30
 

►La vida en la iglesia
Con estas y otras palabras, Pedro les habló y les aconsejó, diciéndoles: —Apártense de esta gente perversa! Así pues, los que hicieron caso de su mensaje fueron bautizados; y aquel día se agregaron a los creyentes unas tres mil personas. Todos seguían firmes en lo que los apóstoles les enseñaban, y compartían lo que tenían, y oraban y se reunían para partir el pan. Todos estaban asombrados a causa de los muchos milagros y señales que eran hechos por medio de los apóstoles. Los que habían creído estaban muy unidos y compartían sus bienes entre sí; vendían sus propiedades y todo lo que tenían, y repartían el dinero según las necesidades de cada uno. Todos los días se reunían en el templo, yendo a las casas partían el pan y comían juntos con alegría y sencillez de corazón. Alababan a Dios y eran estimados por todos; y cada día el Señor añadía a la iglesia los que hiban siendo salvos.

►De todos y para todos
Todos los creyentes, que eran muchos, pensaban y sentían de la misma manera. Ninguno decía que sus cosas fueran solamente suyas, sino que eran de todos. Los apóstoles seguían dando un poderoso testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y Dios los bendecía mucho a todos. No había entre ellos ningún necesitado, porque quienes tenían terrenos o casas, los vendían, y el dinero lo ponían a disposición de los apóstoles, para repartirlo entre todos según las necesidades de cada uno. Hechos 4.32-35 Hechos 2.40-47
 
►Hijos de Dios
Miren cuánto nos ama Dios el Padre, que se nos puede llamar hijos de Dios, y lo somos. Por eso, los que son del mundo no nos conocen, pues no han conocido a Dios. Queridos hermanos, ya somos hijos de Dios. Y aunque no sabemos todavía lo que seremos después, sabemos que cuando Jesucristo aparezca seremos como él, porque lo veremos tal como es. Y todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, de la misma manera que Jesucristo es puro.  
1 San Juan 3.1-3
 

►Hechos y no palabras
Este es el mensaje que han oído ustedes desde el principio: que nos amemos nos a otros. No seamos como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Pues porque los hechos de Caín eran malos, y los de su hermano, buenos. Hermanos míos, no se extrañen si los que son del mundo los odian. Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida, y lo sabemos porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama, aún está muerto. Todo el que odia a su hermano es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino puede tener vida eterna en sí mismo. Conocemos lo que es el amor porque Jesucristo dio su vida por nosotros; así también, nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. Pues si uno es rico y ve que su hermano que necesita ayuda, pero no se la da, ¿cómo puede tener amor de Dios en su corazon? Hijitos míos, que nuestro amor no sea solamente de palabra, sino que se demuestre con hechos. 1 San Juan 3.11-18 

►Ama como te ama Dios
Queridos hermanos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor
El mostró su amor al enviar a su hijo único al mundo para que tengamos vida por El, el amor  consiste en esto: no en nosotros haber amado a Dios sino en que él nos amó a nosotros y, ofreciéndo su hijo en sacrificio para que nuestros pecados quedaran perdonados. Queridos hermanos, si Dios nos ama nosotros también debemos amarnos unos a otros. A Dios nunca lo ha visto nadie; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor sea de que hace realidad en nosotros. La prueba que nosotros vivimos en Dios y de que él vive en nosotros, es que nos ha dado su Espíritu y nosotros mismos hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para salvar al mundo. Cualquiera que reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, vive en Dios y Dios en él. Así hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama, Dios es amor, y el que vive en el amor, vive en Dios y Dios en él. De esta manera se hace realidad el amor en nosotros, para que en el día del juicio tengamos confianza; porque nosotros somos en este mundo tal como es Jesucristo. Donde hay amor no hay miedo. Al contrario, el amor perfecto echa fuera el miedo, pues el miedo supone el castigo. Por eso, si alguien tiene miedo, es que no ha llegado a amar perfectamente. Nosotros amamos porque él nos amó primero. Si alguno dice: "Yo amo a Dios", y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve. Jesucristo nos ha dado este mandamiento: que el que ama a Dios, ame también a su hermano. 

1 San Juan 4.7-21

Amor por los ancianos

►Amor por el padre anciano.
José llevó también a su padre Jacob para resentárselo al faraón. Jacob saludó con mucho respeto al faraón, y el faraón le preguntó: —¿Cuántos años tienes ya? Y Jacob le contestó: —Ya tengo ciento treinta años de ir de un lado otro. Han sido pocos y malos años, pues todavía no he alcanzado a vivir lo que vivieron mis antepasados. Después Jacob se despidió del faraón y salió de alli. Y José les dio terrenos en la mejor región de Egipto, para que vivieran allí, tal como el faraón había ordenado. Así su padre y sus hermanos llegaron a tener terrenos en la región de Ramsés. Además, José les daba alimentos a todos sus familiares, según las necesidades de cada familia. Génesis 47.7-12 
  
► La ley acerca de las viudas
"No cometan ninguna injusticia con los extranjeros ni con los huérfanos, ni tampoco tomen en prenda la ropa de las viudas. No olviden que ustedes fueron esclavos en Egipto, y que el Señor su Dios los sacó de allí; por eso les ordeno que cumplan todo esto. "Si al estar recogiendo la cosecha de su campo se olvidan ustedes de recoger un manojo de trigo, no regresen a buscarlo; déjenlo para que lo recoja algún extranjero de los que viven entre ustedes, o algún huérfano, o alguna viuda, a fin de que el Señor su Dios los bendiga a ustedes en todo lo que hagan. "Cuando recojan las aceitunas de sus olivos, no repasen cada una de las ramas; las aceitunas que se queden, déjenlas para los extranjeros, los huérfanos, y las viudas. "Al recoger las uvas de su viñedo, no repasen ustedes cada una de las plantas; lo que quede, déjenlo para los extranjeros, los huérfanos y las viudas. Recuerden que también ustedes fueron esclavos en Egipto; por eso les ordeno que cumplan todo esto.
 

►La oración de un anciano 
Señor, en ti busco protección; ¡no me defraudes jamás! ¡Líbrame, ponme a salvo, pues tú eres justo! Dígnate escucharme, y sálvame. Sé tú mi roca protectora. ¡sé tú mi castillo de refugio y salvación! ¡Tú eres mi roca y mi castillo! Dios mío, líbrame de las manos del malvado,  Deuteronomio 24.17-22
de las manos del criminal y del violento,- es tú, Señor, desde mi juventud mi esperanza y mi seguridad. aún estaba yo en el vientre de mi madre ya me apoyaba en ti. Tú me hiciste nacer! Yo te alabaré siempre! he sido motivo de asombro para muchos. pero tú eres mi refugio. todo el día están llenos mis labios de alabanzas a tu gloria; no me desprecies cuando ya sea viejo; no me abandones cuando ya no tenga fuerzas. Mis enemigos, los que quieren matarme, se han aliado y hacen planes contra mí. Dicen: "¡Persíganlo y agárrenlo, pues Dios lo ha abandonado y nadie puede salvarlo!
No te alejes de mí, Dios mío; ¡ven pronto a ayudarme! Salmo 71.1-12'
Dios mío, tú me has enseñado desde mi juventud, y aún sigo anunciando tus grandes obras. Dios mío, no me abandones aun cuando ya esté yo viejo y canoso, pues aún tengo que hablar de tu gran poder a esta generación y a las futuras. Salmo 71.17-18


►El ejemplo de nuestro- Señor

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofas, y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre, y junto a ella al discípulo a quien él quería mucho,  dijo a su madre: —Mujer, ahi tienes a tu hijo. Luego le dijo al discipulo: —Ahi tienes a tu madre. —Desde entonces, ese discipulo la recibio en su casa. San Juan 19.25-27

►Cuidando de las viudas 

No reprendas al anciano; al contrario, aconsejalo como si fuera tu padre; y trata a los jóvenes, como si fueran hus hermanos. Alas ancianas tratalas como a tu propia madre; y a las jovenes, como si fueran tus hermanas, con toda pureza. Ayuda a las viudas que no tengan a quien recurrir. Pero si una viuda tiene hijos o nietos, ellos son quienes primero deben aprender a cumplir sus obligaciones con los de su propia familia y a corresponder al amor de sus padres, porque esto es bueno y agrada a Dios. 1 Timoteo 5.1-4 
Si alguna mujer creyente tiene viudas en su familia, debe ayudarlas, para que no sean una carga para la iglesia; asi la iglesia podra ayudar a las viudas que de veras no tengan a quien recurrir. 1 Timoteo 5.16 

►El ejemplo de los mayores
Lo que digas debe estar siempre de acuerdo con la sana enseñanza. Los ancianos deben ser serios, respetables y de buen juicio; sanos en su fe, en su amor y en su fortaleza para soportar el sufrimiento. Igualmente, las ancianas deben portarse con reverencia, y no ser chismosas, ni emborracharse. Deben dar buen ejemplo y enseñar a las jovenes a amar a sus esposos y a sus hijos, a ser juiciosas, puras, cuidadosas del hogar, bondadosas y sujetas a sus esposos, para que nadie pueda hablar mal del mensaje de Dios.
Tito 2.1-5

Dialogo

►Problemas de comunicación 
El hijo sabio acepta la corrección del padre; el insolente no hace caso de reprensiones. Cada uno recoge el fruto de lo que dice, pero los traidores tienen hambre de violencia. Cuidar las palabras es cuidarse uno mismo; el que habla mucho se arruina solo.
Proverbios 13.1-3 

El que desatiende una orden, lo lamentará; el que respeta el mandato será recompensado. La enseñanza del sabio es fuente de vida y libra de los lazos de la muerte.
El buen juicio se gana el aprecio, pero los traidores marchan a su ruina. El que es prudente actúa con inteligencia, pero el necio hace gala de su necedad. El mensajero malvado acarrea problemas, pero el mensajero fiel los alivia.
Proverbios 13.13-17 La palabra oportuna La respuesta amable calma el enojo; la respuesta violenta lo excita más. De la lengua de los sabios brota sabiduría; de la boca de los necios, necedades. 

Proverbios 15.1-2
Los sabios esparcen sabiduría con sus labios; los necios, con su mente, hacen todo lo contrario. Proverbios 15.7 ».
Cuando no hay consulta, los planes fracasan; el éxito depende de los muchos consejeros. ¡Qué grato es hallar la respuesta apropiada, y aún más cuando es oportuna! 

Proverbios 15.22-23
 

►Hay palabras que sanan 
"Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda." San Mateo 5.23-24
 

►La palabra, espejo del alma
"No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto: no se cosechan higos de los espinos, ni se recogen uvas de las zarzas. El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca." San Lucas 6.43-45
 

►Palabras que ayudan 
Por lo tanto, ya no mientan más, sino diga cada uno la verdad a su prójimo, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo. Si se enojan, no pequen; y procuren que el enojo no les dure todo el día.

►No le den oportunidad al diablo. 
El que robaba, deje de robar y póngase a trabajar, realizando un buen trabajo con sus manos para que tenga algo que dar a los necesitados. No digan malas palabras, sino sólo palabras buenas y oportunas que ayuden a crecer y traigan bendición a quienes las escuchen.
 

►Conversación placentera
Su conversación debe ser siempre agradable y de buen gusto, y deben saber también cómo contestar a cada uno.
Efesios 4.25-29
Colosenses 4.6 



►El control de la lengua 
Hermanos míos, no haya entre ustedes tantos maestros, pues ya saben que quienes enseñamos seremos juzgados con más severidad. Todos cometemos muchos errores; ahora bien, si alguien no comete ningún error en lo que dice, es un hom-bre perfecto, capaz también de controlar todo su cuerpo. Cuando ponemos freno en la boca a los caballos para que nos obedezcan, controlamos todo su cuerpo. Y fíjense también en los barcos: aunque son tan grandes y los vientos que los empujan son fuertes, los pilotos, con un pequeño timón, los guían por donde quieren. Lo mismo pasa con la lengua; es una parte muy pequeña del cuerpo, pero se cree capaz de grandes cosas. ¡Qué bosque tan grande puede quemarse por causa de un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego. Es un mundo de maldad puesto en nuestro cuerpo, que contamina a toda la persona. Está encendida por el infierno mismo, y a su vez hace arder todo el curso de la vida. El hombre es capaz de dominar toda clase de fieras, de aves, de serpientes y de animales del mar, y los ha dominado; pero nadie ha podido dominar la lengua. Es un mal que no se deja dominar y que está lleno de veneno mortal. Con la lengua, lo mismo bendecimos a nuestro Dios y Padre, que maldecimos a los hombres creados por Dios a su propia imagen. De la misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, esto no debe ser así. De un mismo manantial no puede brotar a la vez agua dulce y agua amarga. Así como una higuera no puede dar aceitunas ni una vid puede dar higos, tampoco, hermanos míos, puede dar agua dulce un manantial de agua salada. 
Santiago 3.1-12

Relaciones Familiares

►Fuera la discordia
El hombre se unió con su esposa Eva. Ella quedó embarazada y dio a luz a su hijo Caín, y dijo: "Ya tengo un hijo varón. El Señor me lo ha dado." Después dio a luz a Abel, hermano de Caín. Abel se dedicó a criar ovejas, y Caín se dedicó a cultivar la tierra. Pasó el tiempo, y un día Caín llevó al Señor una ofrenda del producto de su cosecha. También Abel llevó al Señor las primeras y mejores crías de sus ovejas. El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda, por lo que Caín se enojó muchísimo y puso muy mala cara. Entonces el Señor le dijo: "¿Por qué te enojas y pones tan mala cara? Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara; pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tú puedes dominarlo a él."  Génesis 4.1-7

►Ninguna ofensa es muy grande
José ya no pudo contenerse delante de todos los que estaban a su servicio, y gritó: "¡Salgan todos de aquí!" Así que ninguno de sus siervos estaba allí con José cuando él se dio a conocer a sus hermanos. Entonces se puso a llorar tan fuerte que todos los egipcios lo supieron, y la noticia llegó hasta el palacio del faraón. José les dijo a sus hermanos: -Yo soy José. ¿Vive mi padre todavía? Ellos estaban tan asustados de estar delante de él, que no podían contestarle. Pero José les dijo: -Por favor, acérquense a mí. Cuando ellos se acercaron, él les dijo: -Yo soy su hermano José, el que ustedes vendieron a Egipto; pero, por favor, no se aflijan ni se enojen con ustedes mismos por haberme vendido, pues Dios me mandó antes que a ustedes para salvar vidas. Ya van dos años de hambre en el país, y todavía durante cinco años más no se cosechará nada, aunque se siembre. Pero Dios me envió antes que a ustedes para hacer que les queden descendientes sobre la tierra, y para salvarles la vida de una manera extraordinaria. Así que fue Dios quien me mandó a este lugar, y no ustedes; él me ha puesto como consejero del faraón y amo de toda su casa, y como gobernador de todo Egipto. Génesis 45.1-8 

►El reencuentro
Cuando José se despidió de sus hermanos dijo: -No vayan peleando por el camino. Ellos se fueron. Salieron de Egipto y Ilegaron a Canaán, donde vivía su padre Jacob. Cuando le contaron a Jacob que José vivía todavía, y que el que gobernaba en todo Egipto, no supo que hacer o qué decir, pues no podía creer lo que le estaba diciendo. Pero cuando ellos le contaron todo, José les había dicho, y cuando vio las carretas que José había mandado para llevarlo, se entusiasmaron muchísimo. Entonces dijo: "¡Me basta saber que mi hijo José vive todavía! Iré a verlo antes de morir 
Génesis 45: 24-28

►El respeto a los padres
"Honra a tu padre y a tu madre, tal como tu Dios te lo ha ordenado, para que vivas un vida y te vaya bien en la tierra que te da el Señor Dios." Deuteronomio 5: 16 

►La nuera fiel 
Entonces Noemí le dijo: —Mira, tu concuñada se vuelve a su país y a sus dioses. Vete tú con ella. Pero Rut le contestó: —¡No me pidas que te deje y que me separe de ti! Iré a donde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. Moriré donde tú mueras, y allí quiero ser enterrada. ¡Que el Señor me castigue con toda dureza si me separo de ti, a menos que sea por la muerte! Al ver Noemí que Rut estaba decidida a acompañarla, no le insistió más. 

►Amar es corregir 

Quien no corrige a su hijo, no lo quiere; el que lo ama, lo corrige.
No dejes de corregir al joven, que unos cuantos azotes no lo matarán;
Rut 1.15-18
Proverbios 13.24
Corrige a tu hijo mientras aún pueda ser corregido, pero no vayas a matarlo a causa del castigo. Proverbios 19.18
La necedad es parte de las ideas juveniles, pero se quita cuando se corrige con golpes. 

Proverbios 22.15
por el contrario, si lo corriges, lo librarás de la muerte.
Proverbios 23.13-14
Hay algo más importante Jesús siguió su camino y llegó a una aldea, donde una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Marta tenía una hermana llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús para escuchar lo que él decía. Pero Marta, que estaba atareada con sus muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo: —Señor, ¿no te preocupa nada que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude. Pero Jesús le contestó: —Marta, Marta, estás preocupada y afligida por muchas cosas, pero sólo una cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la va quitar.
San Lucas 10.38-42
 

►Un hermano con mal genio 
"Entre tanto, el hijo mayor estaba en el campo. Cuando regresó y llegó cerca de la casa, oyó la música y el baile. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. El criado le dijo: 'Es que su hermano ha vuelto; y su padre ha mandado matar el becerro más gordo, porque llegó bueno y sano.' Pero tanto se enojó el hermano mayor, que no quería entrar, así que su padre tuvo que salir a rogarle que lo hiciera. Le dijo a su padre: 'Tu sabes cuántos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. En cambio, ahora llega este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas para él el becerro más gordo. "El padre le contestó: 'Hijo mío, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo. Pero ahora es muy justo hacer fiesta y alegrarnos, porque tú hermano, que estaba muerto, ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.' San Lucas 15.25-32
 

►El culto familiar 
Había en la ciudad de Cesarea un hombre que se llamaba Cornelio, capitán del batallón llamado el Italiano. Era un hombre piadoso que, junto con toda su familia, adoraba a Dios. También daba mucho dinero para ayudar a los judíos, y oraba siempre a Dios. Un día, a eso de las tres de la tarde, tuvo una visión: Vio claramente a un ángel de Dios que entraba donde él estaba y le decía: "¡Cornelio!" Cornelio se quedó mirando al ángel, y con mucho miedo le
preguntó: "¿Qué se te ofrece, señor?" El ángel le dijo: "Dios ha aceptado tus oraciones y lo que has hecho para ayudar a los necesitados." 

Hechos 10.14


►Jesús, Señor del hogar 
Entonces el carcelero pidió una luz, entró corriendo y, temblando de miedo, se echó a los pies de Pablo y de Silas. Luégo los sacó y les preguntó: —Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos contestaron: —Cree en el Señor Jesús, y serás salvo tú y tu familia. Y les hablaron del mensaje del Señor a él ya todos los que estaba en su casa. A esa misma hora de la noche, el carcelero les lavó las heridas, y luego él y -oda su familia fueron bautizados. Los llevó lespués a su casa y les dio de comer, y él y su familia estaban muy contentos por haber creído en Dios. Hechos 16.29-34
 

►Todos tenemos obligaciones 
Esposas, sométanse a sus esposos, pues éste es su deber como creyentes en el Señor. Esposos, amen a sus esposas y no las traten con aspereza. Hijos, obedezcan en todo a sus padres, porque esto agrada al Señor. Padres, no hagan enojar a sus hijos para que no se desanimen. 
Colosenses 3.18-21
 

►La familia en la iglesia
Por tanto, hermanos, ahora podemos entrar sin ningún temor en el santuario por medio de la sangre de Jesucristo, siguiendo el camino nuevo, el camino de vida que él nos abrió a través del velo, es decir, a través de su propio cuerpo. Jesús es nuestro gran sacerdote que está al frente de la casa de Dios; por eso debemos acercarnos a Dios con corazón sincero y con una fe completamente segura, limpios nuestros corazones de mala conciencia y lavados nuestros cuerpos con agua pura. Mantengámonos firmes, sin dudar, en la esperanza de la fe que profesamos, porque Dios cumplirá la promesa que nos ha hecho. Busquemos la manera de ayudarnos unos a otros a tener más amor y a hacer el bien. No dejemos de asistir a nuestras reuniones, como hacen algunos, sino démosnos ánimos unos a otros; y tanto más cuanto que vemos que el día del Señor se acerca.
Hebreos 10.19-25

Los hijos

► La alegría de ser padre 
De acuerdo con su promesa, el Señor prestó atención a Sara y cumplió lo que le había dicho, así que ella quedó embarazada y le dio un hijo a Abraham cuando él ya era muy anciano. El niño nació en el tiempo que Dios le había dicho. El nombre que Abraham le puso al hijo que Sara le dio, fue Isaac; y lo circuncidó a los ocho días de nacido tal como Dios se lo había ordenado. Abraham tenía cien años cuando Isaac nació. Entonces Sara pensó: "Dios me ha hecho reír, y todos los que sepan que he tenido un hijo, se reirán conmigo. ¿Quién le hubiera dicho a Abraham que yo llegaría a darle hijos? Sin embargo, le he dado un hijo a pesar de que él ya está viejo." El niño Isaac creció y lo destetaron. El día en que fue destetado, Abraham hizo una gran fiesta.
Génesis 21.1-8 



►Un niño entre miles 
Un hombre de la tribu de Leví se casó con una, mujer de la misma tribu, la cual quedó embarazada, y tuvo un hijo. Al ver ella que el niño era hermoso, lo escondió durante tres meses; pero, no pudiendo tenerlo escondido por más tiempo, tomó un canastillo de junco, le tapó todas las rendijas con asfalto natural y brea, para que no le entrara agua, y luego puso al niño dentro del canastillo y lo dejó entre los juncos a la orilla del río Nilo; además le dijo a una hermana del niño que se quedara a cierta distancia, y que estuviera al tanto de lo que pasara con él. Más tarde, la hija del faraón bajó a bañarse al río y, mientras sus sirvientas se paseaban por la orilla, vio el canastillo entre los juncos. Entonces mandó a una de sus esclavas que se lo trajera. Al abrir el canastillo y ver que allí dentro había un niño llorando, la hija del faraón sintió compasión de él y dijo: -Este es un niño hebreo. Entonces la hermana del niño propuso a la hija del faraón: -Le parece a usted bien que llame a una nodriza hebrea, para que le dé el pecho a este niño? -Ve por ella -contestó la hija del faraón. Entonces la muchacha fue por la madre del niño, y la hija del faraón le dijo: -Toma a este niño y críamelo, y yo te pagaré por tu trabajo. La madre del niño se lo llevó y lo crió, y ya grande se lo entregó a la hija del faraón, la cual lo adoptó como hijo suyo y lo llamó Moisés, pues dijo: -Yo lo saqué del agua.
Exodo 2.1-10


►Instruyendo a los hijos
"Oye, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. "Grábate en la mente todas las cosas que hoy te he dicho, y enséñaselas continuamente a tus hijos; háblales de ellas, tanto en tu casa como en el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes." Deuterononuo 6.4-7
Dedicado al Señor A la mañana siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, regresaron a su casa en Ramá. Después Elcana se unió con su esposa Ana, y el Señor tuvo presente la petición que ella le había hecho. Así Ana quedó embarazada, y cuando se cumplió el tiempo dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, porque se lo había pedido al Señor. Luego fue Elcana con toda su familia a Silo, para cumplir su promesa y ofrecer el sacrificio anual; pero Ana no fue, porque le dijo a su marido: —No iré hasta que destete al niño. Entonces lo llevaré para dedicárselo al Señor y que se quede allá para siempre. Elcana, su marido, le respondió: —Haz lo que mejor te parezca. Quédate hasta que lo hayas destetado. Y que el Señor cumpla su promesa. Así ella se quedó y crió a su hijo hasta que lo destetó. Y cuando le quitó el pecho, y siendo  
todavía él un niño pequeño, /o llevó consigo al templo del Señor en Silo. También llevó tres becerros, veintidós litros de trigo y un cuero de vino. Entonces sacrificaron un becerro y presentaron el niño a Elí. Y Ana le dijo: —Perdone usted, señor, pero tan cierto como que usted vive es que yo soy aquella mujer que estuvo orando al Señor aquí, cerca de usted. Le pedí al Señor que me diera este hijo, y él me lo concedió. Yo, por mi parte, lo he dedicado al Señor, y mientras viva estará dedicado a él. Entonces Elí se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, delante del Señor.
 

►Al servicio del Señor
Mientras tanto, el joven Samuel, vestido con un efod de lino, continuaba al servicio del Señor. Y cada año, cuando su madre iba al templo con su marido para ofrecer el sacrificio anual, le llevaba una capa pequeña que le había hecho. Entonces Elí bendecía a Elcana y a su esposa, diciendo: "Que el Señor te recompense dándote hijos de esta mujer, a cambio del que ella le ha dedicado." Después de esto regresaban a su hogar, y el Señor bendecía a Ana, la cual quedaba embarazada. De esa manera, Ana dio a luz tres hijos y dos hijas, y el niño Samuel seguía creciendo ante el Señor. Mientras tanto, el joven Samuel seguía creciendo, y su conducta agradaba tanto al Señor como a los hombres.  
1 Samuel 1.19-28
1 Samuel 2.18-21,26


►Educación de por vida
Dale buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará. Proverbios 22.6
Un deber de por vida Atiende a tu padre, que te engendró; no desprecies a tu madre cuando sea anciana. Proverbios 23.22
 

►Un niño ejemplar
Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Y así, cuando Jesús cumplió doce años, fueron allá todos ellos, como era costumbre en esa fiesta. Pero pasados aquellos días, cuando volvían a casa, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres se dieran cuenta. Pensando que Jesús iba entre la gente, hicieron un día de camino; pero luego, al buscarlo entre los parientes y conocidos, no lo encontraron. Así que regresaron a Jerusalén para buscarlo allí. Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros de la ley, escuchándoles y haciéndoles preguntas. Y todos los que le oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando sus padres le vieron, se sorprendieron; y su. madre le dijo: —Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia. Jesús les contesto: —¿Por qué me buscaban? ¿No saben que tengo que estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no entendieron lo que les decía. Entonces volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndoles en todo. Su madre guardaba todo esto en su corazón. Y Jesús seguía creciendo en cuerpo y mente, y gozaba del favor de Dios y de los hombres.
 

►Mandamiento con promesa 
Hijos, obedezcan a sus padres por amor al Señor, proque esto es justo. El primer mandamiento que contiene una promesa es éste: "Honra a tu padre ya tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida - en la tierra." Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos sino más bien críenlos con disciplina e instrúyanlos en el amor al Señor. 
Efesios 6.14 
San Lucas 2.41-52 

►Frutos de la disciplina
Y han olvidado ya lo, que Dios les aconseja como a hijos suyos. Dice en la Escritura: "No desprecies, hijo mío, la corrección del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda. Porque el Señor corrige a quien él ama, y castiga a aquel a quien recibe como hijo." Soporten ustedes el castigo, y así Dios los tratará como a hijos. ¿Acaso hay algún hijo a quien su padre no corrija? Pero si Dios no los corrige a ustedes como corrige a todos sus hijos, es que ustedes no son hijos legítimos, sino ilegítimos. Además, cuando éramos niños, nuestros padres aquí en la tierra nos corregían, y los respetábamos. ¿Por qué no hemos de someternos, con mayor razón, a nuestro Padre celestial, para obtener la vida? Nuestros padres aquí en la tierra nos corregían durante esta corta vida, según lo que más conveniente les parecía; pero Dios nos corrige para nuestro' verdadero provecho, para hacernos santos como él. Ciertamente, ningún castigo es agradable en el momento de recibirlo, sino que duele; pero si uno aprende la lección, el resultado es una vida de paz y rectitud. 
Hebreos 12.5-11
 

►Los niños y el evangelio 
Así pues, tengan mucho cuidado de no olvidar las cosas que han visto, ni de apartarlas jamás de su pensamiento; por el contrario, explíquenlas a sus hijos y a sus nietos. "El día que ustedes estuvieron ante el Señor su Dios en el monte Horeb, el Señor me dijo: 'Reúne al pueblo para que escuchen mis palabras y aprendan a honrarme todos los días de su vida, y enseñen a sus hijos a hacer lo mismo.'"
 

►Los hijos que nos nacen son ricas bendiciones del Señor. 
Los hijos que nos nacen en la juventud son como flechas en manos de un guerrero. ¡Feliz el hombre que tiene muchas flechas como éstas! No será avergonzado por sus enemigos cuando se defienda de ellos ante los jueces. Salmo 127.3-5
Diviértete, joven, ahora que estás lleno de vida; disfruta de lo bueno ahora que puedes. Déjate llevar por los impulsos de tu corazón y por todo lo que ves, pero recuerda que de todo ello Dios te pedirá cuentas. Aleja de tu mente las preocupaciones y echa fuera de ti el sufrimiento, porque aun los mejores días de la juventud son vana ilusión. Acuérdate de tu Creador ahora que eres joven y que aún no han llegado los tiempos difíciles; ya vendrán años en que digas: "No me trae ningún placer vivirlos." 

Deuteronomio 4.9-10
Eclesiastés 11.9-12.1


►Frutos de la disciplina
Y han olvidado ya lo que Dios les aconseja como a hijos suyos. Dice en la Escritura: "No desprecies, hijo mío, la corrección del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda. Porque el Señor corrige a quien él ama, y castiga a aquel a quien recibe como hijo." Soporten ustedes el castigo, y así Dios los tratará como a hijos. ¿Acaso hay algún hijo a quien su padre no corrija? Pero si Dios no los corrige a ustedes como corrige a todos sus hijos, es que ustedes no son hijos legítimos, sino ilegítimos. Además, cuando éramos niños, nuestros padres aquí en la tierra nos corregían, y los respetábamos. ¿Por qué no hemos de someternos, con mayor razón, a nuestro Padre celestial, para obtener la vida? Nuestros padres aquí en la tierra nos corregían durante esta corta vida, según lo que más conveniente les parecía; pero Dios nos corrige para nuestro verdadero provecho, para hacernos santos como él. Ciertamente, ningún castigo es agradable en el momento de recibirlo, sino que duele; pero si uno aprende la lección, el resultado es una vida de paz y rectitud. 
Hebreos 12.5-11

►Los niños y el evangelio

Así pues, tengan mucho cuidado de no olvidar las cosas que han visto, ni de apartarlas jamás de su pensamiento; por el contrario, explíquenlas a sus hijos y a sus nietos. "El día que ustedes estuvieron ante el Señor su Dios en el monte Horeb, el Señor me dijo: 'Reúne al pueblo para que escuchen mis palabras y aprendan a honrarme todos los días de su vida, y enseñen a sus hijos a hacer lo mismo.'"
Deuteronomio 4.9-10 


►Los hijos que nos nacen son ricas bendiciones del Señor.


Los hijos que nos nacen en la juventud son como flechas en manos de un guerrero. ¡Feliz el hombre que tiene muchas flechas como éstas! No será avergonzado por sus enemigos cuando se defienda de ellos ante los jueces. Salmo 127.3-5
Diviértete, joven, ahora que estás lleno de vida; disfruta de lo bueno ahora que puedes. Déjate llevar por los impulsos de tu corazón y por todo lo que ves, pero recuerda que de todo ello Dios te pedirá cuentas. Aleja de tu mente las preocupaciones y echa fuera de ti el sufrimiento, porque aun los mejores días de la juventud son vana ilusión. Acuérdate de tu Creador ahora que eres joven y que aún no han llegado los tiempos difíciles; ya vendrán arios en que digas: "No me trae ningún placer vivirlos."  Eclesiastés 11.9-12.1 


Llevaron unos niños a Jesus, para que los tocara; pero los discfpulos comenzaron a reprender a quienes los llevaban. Jesus, viendo esto, se enoja y les dijo: —Dejen que los nitios vengan a ml, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. Les aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un niño, no entrara en el. Y tomo en sus brazos a los niños, y los bendijo poniendo las manos sobre ellos. Cuando Jesus iba a seguir su viaje, llego un hombre corriendo, se puso de rodillas delante de el y le pregunto —Maestro bueno, que debo hacer para alcanzar la vida eterna? Jesus le contesto — Por que me llamas bueno? Bueno solamente hay uno: Dios. Ya sabes los mandamientos: 'No mates, no cometas adulterio, no robes, no digas mentiras en perjuicio de nadie ni engañes; honra a tu padre y a hi madre.' El hombre le dijo: —Maestro, todo eso lo he cumplido desde joven. Jesus lo miro y le contesto —Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y daselo a los pobres. Asi tendras riqueza en el cielo. Luego ven y sigueme. El hombre se afligio al oir esto y se fue triste, porque era muy rico. San Marcos 10.13-22  
Pedro les contesó: —Vuélvanse a Dios y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo, para que Dios les perdone sus pecados, y así él les dará el Espíritu Santo. Esta promesa es para ustedes y para sus hijos, y también para todos los que están lejos; es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar. Hechos 2.38-39
Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo, enviado por la voluntad de Dios de acuerdo con la promesa de vida que hay en la unión con Cristo Jesús, te escribo esta carta, mi querido hijo Timoteo, deseando que Dios el Padre y nuestro Señor Jesucristo derramen su gracia, su misericordia y su paz sobre ti. Al recordarte siempre en mis oraciones, día y noche doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia limpia, como sirvieron también mis antepasados. Me acuerdo siempre de tus lágrimas, y quisiera verte para llenarme de alegría. Porque me acuerdo de la fe sincera que tienes. Primero la tuvieron tu abuela Loida y tu madre Eunice, y estoy seguro de que también tú la tienes. 2 Timoteo 1.1-5
Tú sigue firme en todo aquello que aprendiste, de lo cual estás convencido. Ya sabes quiénes te lo enseñaron. Recuerda que desde niño conoces las sagradas Escrituras, que pueden instruirte y llevarte a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús. Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud, para que el hombre de Dios esté capacitado y completamente preparado para hacer toda clase de bien. 

2 Timoteo 3.14-17

Esposas y madres

►Un hombre, una mujer 
Abraham era ya muy viejo, y el Señor lo había bendecido en todo. Un día llamó al más viejo de sus siervos, el que estaba a cargo de todo lo suyo, y le dijo: —Pon tu mano debajo de mi muslo, y júrame por el Señor, el Dios del cielo y de la tierra, que no dejarás que mi hijo Isaac se case con una mujer de esta tierra de Canaán, donde yo vivo, sino que irás a mi tierra y escogerás una esposa para él entre las mujeres de mi familia. El siervo le contestó: —Pero si la mujer no quiere venir conmigo, ¿qué hago? ¿Debo entonces llevar a su hijo a la tierra de donde usted salió? Abraham le dijo: —No, no lleves allá a mi hijo! El Señor, el Dios del  cielo, que me sacó de la casa de mi padre y de la tierra de mis parientes y me prometió dar esta tierra a mis descendientes, también enviará su ángel delante de ti para que traigas de allá una esposa para mi hijo. Si la mujer no quiere venir contigo, quedarás libre de este compromiso, pero- ¡de ninguna manera lleves allá a mi hijo!
Génesis 24.1-8 

 
►Ganándose al esposo 

Noemí tenía un pariente por parte de su esposo Elimelec, que se llamaba Booz y era muy rico. Un día Rut le dijo a Noemí: —Déjame que vaya al campo, a ver si algún segador me permite ir detrás de él recogiendo espigas. —Ve, hija mía —le respondió su suegra. Rut, pues, fue al campo y se puso a recoger las espigas que dejaban los segadores. Y tuvo la suerte de que aquel campo fuera de Booz, el pariente de Elimelec. En eso, Booz llegó de Belén y saludó a los segadores: —Que el Señor esté con ustedes! —¡Que el Señor le bendiga a usted! —le respondieron ellos. Luego Booz le preguntó al capataz de los segadores: —¿De qué familia es esa muchacha?  
El capataz le contestó: —Es una moabita, que vino de Moab con Noemí. Me pidió permiso para ir detrás de los segadores recogiendo espigas, y se ha pasado trabajando toda la mañana, hasta ahora mismo que ha venido a descansar un poco. Entonces Booz le dijo a Rut: —Escucha, hija mía, no vayas a recoger espigas a ningún otro campo. Quédate aquí, con mis criadas, y luego síguelas a donde veas que los segadores están trabajando. Ya he dado órdenes a mis criados para que nadie te moleste. Cuando tengas sed, ve a donde están las vasijas del agua y toma de la que ellos sacan. Rut se inclinó hasta el suelo en señal de respeto, y le preguntó a Booz: —¿Por qué se ha fijado usted en mí y es tan amable conmigo, siendo yo una extranjera? Booz respondió: —Sé muy bien todo lo que has hecho por tu suegra desde que murió tu marido, y también sé que dejaste a tus padres y a tu patria por venir a vivir con nosotros, que éramos gente desconocida para ti. ¡Que Dios te lo pague! ¡Que el Señor y Dios de Israel, en quien has buscado amparo, te premie por todo lo que has hecho!
Rut 2.1-12


►Madre espiritual.
 En un lugar de los montes de Efraín, llamado Ramá, vivía un hombre de la familia de Zuf, cuyo nombre era Elcana. Era hijo de Jeroham y nieto de Eliú. Su bisabuelo fue Tohu, hijo de Zuf, que pertenecía a la tribu de Efraín. Elcana tenía dos esposas. Una se llamaba Ana, y la otra Penina. Penina tenía hijos, pero Ana no los tenía. Todos los años salía Elcana de su pueblo para rendir culto y ofrecer sacrificios en Silo al Señor todopoderoso. Allí había dos hijos del sacerdote Elí, llamados Ofni y Finees, que también eran sacerdotes del Señor. Cuando Elcana ofrecía el sacrificio, daba su ración correspondiente a Penina y a todos los hijos e hijas de ella, pero a Ana le daba una ración especial, porque la amaba mucho, a pesar de que el Señor le había impedido tener hijos. Por esto Penina, que era su rival, la molestaba y se burlaba de ella, humillándola porque el Señor la había hecho estéril. Cada año, cuando iban al templo del Señor, Penina la molestaba de este modo; por eso Ana lloraba y no comía. Entonces le decía Elcana, su marido: "Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué estás triste y no comes? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?" En cierta ocasión, estando en Silo, Ana se levantó después de la comida. El sacerdote Elí estaba sentado en un sillón, cerca de la puerta de entrada del templo del Señor. Y Ana, llorando y con el alma llena de amargura, se puso a orar al Señor y le hizo esta promesa: "Señor todopoderoso: Si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo  

dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de abdicación no se le cortará el pelo." como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor,  Elí se fijó en su boca; pero ella oraba mentalmente. No se escuchaba su voz; soló se movían sus labios. Elí creyó entonces que estaba borracha, y le dijo: -¿Hasta cuándo vas a estar borracha? ¡Deja ya el vino! -No es eso, Señor -contestó Ana-. No es que haya bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del señor. No piense usted que soy una mala mujer, sino que he estado orando todo este tiempo porque estoy preocupada y afligida. -Vete en paz -le contestó Elí-, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.
-Muchísimas gracias -contesto ella. Luego Ana regresó por donde había venido, y fue a comer, y nunca más volvió a estar triste.

1 Samuel 1.1-18 
 
►La mujer virtuosa

Mujer ejemplar no es fácil hallarla; ¡vale más que las piedras preciosas! Su esposo confía plenamente en ella, y nunca le faltan ganancias. Brinda a su esposo grandes satisfacciones todos los días de su vida. Va en busca de lana y lino, y con placer realiza labores manuales. Cual si fuera un barco mercante, trae de muy lejos sus provisiones. Antes de amanecer se levanta y da de comer a sus hijos y a sus criadas. Inspecciona un terreno y lo compra, y con sus ganancias planta viñedos. Se reviste de fortaleza y con ánimo se dispone a trabajar. Cuida de que el negocio marche bien, y de noche trabaja hasta tarde. Con sus propias manos hace hilados y tejidos. Siempre les tiende la mano a los pobres y necesitados. No teme por su familia cuando nieva, pues todos los suyos andan bien abrigados. Ella misma hace sus colchas, y se viste con las telas más finas. Su esposo es bien conocido en la ciudad, y se cuenta entre los más respetados del país. Ella hace túnicas y cinturones, y los vende a los comerciantes. Se reviste de fuerza y dignidad, y el día de mañana no le preocupa.
Habla siempre con sabiduría, y da con amor sus enseñanzas. Está aténta a la marcha de su casa, y jamás come lo que no ha ganado. Sus hijos y su esposo la alaban y le dicen: "Mujeres buenas hay muchas, pero tú eres la mejor de todas." Los encantos son una mentira, la belleza no es más que ilusión, pero la mujer que honra al Señor es digna de alabanza. ¡Alábenla ante todo el pueblo! ¡Denle crédito por todo lo que ha hecho!
Proverbios 31.10-31 


►Agradando al esposo 

Así también ustedes, las esposas, sométanse a sus esposos para que los que no creen en el mensaje puedan ser convencidos, sin necesidad de palabras, por el comportamiento de ustedes, al ver ellos su conducta pura y respetuosa. Que el adorno de ustedes no consista en cosas externas, como peinados exagerados, joyas de oro o vestidos lujosos, sino en lo íntimo del corazón, en la belleza incorruptible de un espíritu suave y tranquilo. ¿Esta belleza vale mucho delante de Dios. Pues éste era también, en tiempos antiguos, el adorno de las mujeres santas; ellas confiaban en Dios y se sometían a sus esposos. Así fue Sara, que obedeció a Abraham y le llamó "mi Señor". Y ustedes son hijas de ella, si hacen el bien y no tienen miedo de nada.
I San Pedro 3.1-6

El padre sostiene a la familia

►Esposos y Padres
Dios le dijo al hombre:  —Como le hiciste caso a tu mujer y comiste el fruto del árbol del que te dije que no comieras, ahora la tierra va a estar bajo maldición por tu culpa; con duro trabajo la harás producir tu alimento durante toda tu vida. La tierra te dará espinos y cardos, y tendrás que comer plantas silvestres. Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste formado, pues tierra eres y en tierra te convertirás. 

Génesis 3.17-19 

► El padre protege a la familia
Esta es la historia de Noé. Noé era un hombre muy bueno, que siempre obedecía a Dios. Entre los hombres de su tiempo, sólo él vivía de acuerdo con la voluntad de Dios. Noé tuvo tres hijos, que fueron Sem, Cam y Jafet. Para Dios, la tierra estaba llena de maldad y violencia, pues toda la gente se había pervertido. Al ver Dios que había tanta maldad en la tierra, le dijo a Noé: "He decidido terminar con toda la gente. Por su culpa hay mucha violencia en el mundo, así que voy a destruirlos a ellos y al mundo entero. Construye una barca de madera resinosa, haz cuartos en ella, y tapa con brea todas las rendijas de la barca por dentro y por fuera, para que no lé entre agua. Haz la barca de estas medidas: ciento treinta y cinco metros de largo, veintidós metros y medio de ancho, y trece metros y medio de alto. Hazla de tres pisos, con una ventana como a medio metro del techo, y con una puerta en uno de los lados. Yo voy a mandar un diluvio que inundará la tierra y destruirá todo lo que tiene vida en todas partes del mundo. Todo lo que hay en la tierra morirá. Pero contigo estableceré mi pacto, y en la barca entrarán tus hijos, tu esposa, tus nueras y tú."
Génesis 6.9-18 


►"El padre de los creyentes" 

Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: —Yo soy el Dios todopoderoso; vive una vida sin tacha delante de mí, y yo haré un pacto contigo: haré que tengas muchísimos descendientes.
Entonces Abram se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, mientras Dios seguía diciéndole: —Este es el pacto que hago contigo: Tú serás el padre de muchas naciones, y ya no vas a llamarte Abram. Desde ahora te llamarás Abraham, porque te voy a hacer padre de muchas naciones. Haré que tus descendientes sean muy numerosos; de ti saldrán reyes y naciones. El pacto que hago contigo, y que haré con todos tus descendientes en el futuro, es que yo seré siempre tu Dios y el Dios de ellos. 

Génesis 17.1-7 

►El padre, guía espiritual de la familia

—Por todo esto, respeten al Señor y sírvanle con sinceridad y lealtad. Apártense de los dioses que sus antepasados adoraron a orillas del río Eufrates y en Egipto, y sirvan al Señor. Pero si no quieren servir al Señor, decidan hoy a quién van a servir: si a los dioses a los que sus antepasados servían a orillas del Éufrates, o a los dioses de los amorreos que viven en esta tierra. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor.
Josué 24.14-15
 

►El padre, sacerdote del hogar
En la región de Uz había un hombre llamado Job, que vivía una vida recta y sin tacha, y que era un fiel servidor de Dios, cuidadoso de no hacer mal -a nadie. Job tenía siete hijos y tres hijas, y era dueño de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y quinientas asnas. Tenía también un gran número de esclavos. Era el hombre más rico de todo el oriente. Los hijos de Job acostumbraban celebrar ban-quetes en casa de cada uno de ellos, por turno, y siempre invitaban a sus tres hermanas. Terminados los días del banquete, Job llamaba a sus hijos y, levantándose de mañana, ofrecía holocaustos por cada uno de ellos, para purificarlos de su pecado. Esto lo hacía Job siempre, pensando que sus hijos podían haber pecado maldiciendo a Dios en su interior.

►La parábola del padre 

Jesús contó esto también: "Un hombre tenía dos hijos, y el más joven le dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de la herencia que me toca.' Entonces el pa-dre repartió los bienes entre ellos. Pocos días después el hijo menor vendió su parte de la propiedad, y con ese dinero se fue lejos, a otro país, donde todo lo derrochó llevando una vida desenfrenada. Pero cuando ya se lo había gastado todo, hubo una gran escasez de comida en aquel país, y él comenzó a pasar hambre. Fue a pedir 
trabajo a un hombre del lugar, que lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Y tenía ganas de llenarse el estómago con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Al fin se puso a pensar: '¡Cuántos trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Regresaré a casa de mi padre, y le diré: Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme tu hijo; trátame como a uno de tus trabajadores.' Así que se puso en camino y regresó a la casa de su padre. "Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión de él. Corrió a su encuentro, y lo recibió con abrazos y besos. El hijo le dijo: 'Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme tu hijo.' Pero el padre ordenó a sus criados: 'Saquen pronto la mejor ropa y vístanlo; pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el becerro más gordo y mátenlo. ¡Vamos a comer y a hacer fiesta! Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.' Y comenzaron a hacer fiesta.
San Lucas 15.11-24

►Ni con el pétalo de una rosa! 

En cuanto a ustedes, los esposos, sean comprensivos con sus esposas. Denles el honor que les corresponde, no solamente porque la mujer es más delicada, sino también porque Dios en su bondad les ha prometido a ellas la misma vida que a ustedes. Háganlo así para que nada estorbe sus oraciones.
1 San Pedro 3.7

El primer matrimonio

►El primer matrimonio
Dios el Señor formó al hombre de la tierra misma, y sopló en su nariz y le dio vida. Así el hombre comenzó a vivir. Luego, Dios el Señor dijo: "No es bueno que el hombre esté solo. Le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él." Y Dios el Señor formó de la tierra todos los animales y todas las aves, y se los llevó al hombre para que les pusiera nombre. El hombre les puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves y a todos los animales salvajes, y ese nombre se les quedó. Sin embargo, ninguno de ellos resultó ser la ayuda adecuada para él. Entonces Dios el Señor hizo caer al hombre en un sueño profundo y, mientras dormía, le sacó una de las costillas y le cerró otra vez la carne. De esa costilla Dios el Señor hizo una mujer, y se la presentó al hombre, el cual, al verla, dijo:
"¡Ésta sí que es de mi propia carne y de mis propios huesos! Se va a llamar 'mujer' porque Dios la sacó del hombre." Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos llegan a ser como una sola persona. Tanto el hombre como su mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza de estar así.
Génesis 2.7, 18-25 


►El amor entre dos  
Rebeca y sus siervas montaron en los camellos y siguieron al siervo de Abraham. Fue así como el siervo tomó a Rebeca y se fue de allí. Isaac había vuelto del pozo llamado "El que vive y me ve", pues vivía en la región del Néguev. Había salido a dar un paseo al anochecer. En esto vio que unos camellos se acercaban. Por su parte, Rebeca también miró y, al ver a Isaac, se bajó del camello y le preguntó al siervo: —¿Quién es ese hombre que viene por el campo hacia nosotros? —Es mi amo —contestó el siervo. Entonces ella tomó su velo y se cubrió la cara. El siervo le contó a Isaac todo lo que había hecho. Luego Isaac llevó a Rebeca a la tienda de campaña de su madre Sara, y se casó con ella. Isaac amó mucho a Rebeca, y así se consoló de la muerte de su madre. 
Génesis 24.61-67

►Según la voluntad de Dios

El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes que vivieran juntos, se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. José, su marido, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque el hijo que va a tener es del Espíritu Santo. María tendrá un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados." Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta. "La virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrán por nombre Emanuel" (que significa: "Dios con nosotros"). Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y tomó a María por esposa. Pero no vivieron como esposos hasta que ella dio a luz a su hijo, al que José puso por nombre Jesús.
 San Mateo 1.18-25

►Ya no dos, sino uno 

Jesús les contestó: —¿No han leído ustedes en la Escritura que el que los creó en el principio, 'hombre y mujer los creó'? Y dijo: 'Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona.' Así que ya no son dos, sino uno solo. De modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido.
 San Mateo 19. 4-6
 

►Jesús asiste a una boda 
Hubo una boda en Caná, un pueblo de Galilea. La madre de Jesús estaba allí, y Jesús y sus discípulos fueron también invitados a la boda. Se acabó el vino, y la madre de Jesús le dijo: —Ya no tienen vino. Jesús le contestó: —Mujer, ¿por qué me dices esto? Mi hora no ha llegado todavía. Ella dijo a los que estaban sirviendo: —Hagan todo lo que él les diga. Había allí seis tinajas de piedra, para el agua que usan los judíos en sus ceremonias de purificación. En cada tinaja cabían de cincuenta a setenta litros de agua. Jesús dijo a los sirvientes: —Llenen de agua estas tinajas. Las llenaron hasta arriba, y Jesús les dijo: —Ahora saquen un poco y llévenselo al encargado de la fiesta. Así lo hicieron. El encargado de la fiesta probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde había salido; sólo los sirvientes lo sabían, pues ellos habían sacado el agua. Así que el encargado llamó al novio y le dijo: —Todo el mundo sirve primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido bastante, entonces se sirve el vino corriente. Pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora. Esto que hizo Jesús en Caná de Galilea fue la primera serial milagrosa con la cual mostró su gloria; y sus discípulos creyeron en él.
San Juan 2-1-11


► Uno en propósito
Pablo salió de Atenas y se fue a Corinto. Allí se encontró con un judío llamado Aquila, que era de la región del Ponto. Poco antes, Aquila y su esposa Priscila habían llegado de Italia, de donde tuvieron que salir porque el emperador Claudio había ordenado que todos los judíos salieran de Roma. Pablo fue a visitarlos y, como tenía el mismo oficio que ellos, que era hacer tiendas de campaña, se quedó con ellos para trabajar juntos. Por aquel tiempo llegó a Efeso un judío llamado Apolos, que era de la ciudad de Alejandría. Era muy elocuente y conocía muy bien las Escrituras. Estaba instruido en el camino del Señor, y hablaba con mucho entusiasmo enseñando con claridad acerca de Jesús, aunque sólo conocía el bautismo de Juan. Apolos se puso a hablar abiertamente en la sinagoga; pero cuando lo oyeron Priscila y Águila, lo llevaron aparte y le explicaron más exactamente el camino de Dios. 
Los Hechos 18.1-3, 24-26

► El matrimonio y sus responsabilidades
Ahora paso a contestar las preguntas que ustedes me hicieron en su carta. Bueno sería que el hombre no se casara; pero, a causa de la immoralidad sex-ual, cada uno debe tener su propia esposa, y cada mujer su propio esposo. Y tanto el esposo como la esposa deben cumplir con los deberes propios del matrimonio. Ni la esposa es dueña de su propio cuerpo, puesto que pertenece a su esposo, ni el esposo es dueño de su propio cuerpo puesto que
pertenece a su esposa. Por lo tanto, no se nieguen el uno al otro, a no ser que se pongan de acuerdo en no juntarse por algún tiempo para dedicarse a la oración. Después deberán volver a juntarse; no sea que, por no poder dominarse, Satanás los haga pecar. Pero a los que ya están casados, les doy este mandato, que no es mío, sino del Señor: que la esposa no se separe de su esposo. Ahora bien, en caso de que la esposa se separe de su esposo, deberá quedarse sin casar o reconciliarse con él. De la misma manera, el esposo no debe divorciarse de su esposa.
 1 Corintios 7.1-5, 10-11

►Sumisión, respeto y amor
Sométanse los unos a los otros, por reverencia a Cristo. Esposas, estén sujetas a sus esposos como al Se-ñor. Porque el esposo es cabeza de la esposa, como Cristo es cabeza de la iglesia. Cristo es también el Salvador de la iglesia, la cual es su cuerpo; y así como la iglesia está sujeta a Cri.sto, así también las esposas deben estar en todo sujetas a sus esposos. Esposos, amen a sus esposas como Clisto amó a la iglesia y dio su vida por ella. Esto lo hizo para consagrarla, purificándola por medio de la palabra y del lavamiento del agua para presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada parecido, sino consagrada y perfecta. Así como el esposo ama a su propio cuerpo así debe amar también a su esposa. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. Porque nadie odia su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida, como Cristo hace con la iglesia, porque ella es su cuerpo. Y nosotros somos parte de ese cuerpo. "Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola• persona." Esto es un secreto muy grande; pero yo me estoy refiriendo a Cristo y a la iglesia. En todo caso, que cada uno de ustedes ame a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete al esposo.
Efesios 5.21-33